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Una nueva metodología del Servicio de Impuestos Internos (SII) ha reabierto una discusión delicada en el mundo inmobiliario: ¿cómo se están valorizando las viviendas en Chile, y por qué ahora los departamentos en altura podrían terminar pagando más?
La reciente publicación de ajustes en los valores fiscales de los bienes raíces ha generado alarma entre expertos y contribuyentes, especialmente por un nuevo factor aplicado a las construcciones tradicionales de siete o más pisos. ¿La consecuencia inmediata? Un alza significativa en las contribuciones que deben pagar quienes viven en edificios de altura.
Según el SII, se estableció un “factor de seguridad de aplicación nacional” para terrenos y construcciones, con el fin de fijar los valores fiscales en un promedio equivalente al 60% del valor de mercado. Si bien esto busca estandarizar los cálculos a nivel nacional, la aplicación de un nuevo coeficiente para viviendas en altura ha sido duramente cuestionada.
El nuevo factor –según revelan expertos como Ignacio Aravena, investigador de Fundación Piensa– implicaría que algunos departamentos experimenten alzas del 50% en sus contribuciones. Esto, en un contexto donde ya existe molestia por la falta de transparencia en la metodología del SII y la inminente discusión legislativa sobre la eliminación del pago de contribuciones para la primera vivienda.
Desde el mundo académico y técnico, las críticas apuntan al procedimiento: “El cambio no fue informado adecuadamente ni a la comunidad ni a los gremios técnicos”, señala Aravena. Y agrega: “No se justifica técnicamente aplicar un factor que penaliza construcciones que, en muchos casos, son más eficientes y sostenibles”.
Pablo Muñoz, académico de la Universidad de Chile y parte del Centro de Estudios Inmobiliarios, coincide: “Este tipo de ajustes metodológicos debe pasar por una mayor validación técnica y discusión pública. La vivienda en altura no debería pagar más por el simple hecho de ser altura”.
Como corredor de propiedades con más de dos décadas en terreno, Luis Daniel Garcia, fundador de Daniel Garcia Home, tiene una mirada crítica pero propositiva sobre estos cambios:
“Lo que necesitamos es claridad y equidad. No puede ser que un departamento en el piso 10 pague más contribuciones que una casa con patio en un sector consolidado, solo porque es ‘más fácil de tasar’. Esta medida genera incertidumbre y puede afectar negativamente la inversión en vivienda, especialmente para sectores medios que optan por departamentos como su primera propiedad.”
Desde su experiencia, Garcia enfatiza que el problema no es ajustar valores fiscales –algo necesario en un mercado dinámico–, sino hacerlo con criterios técnicos sólidos y una comunicación transparente que evite el desconcierto ciudadano.
“Lo peor que le puede pasar al mercado es que la gente pierda confianza en cómo se valoriza su propiedad. Esto no solo impacta al bolsillo, también a la percepción de seguridad jurídica que es clave para cualquier inversión inmobiliaria.”
El Congreso discutirá próximamente un proyecto para postergar por un año la entrada en vigencia de las nuevas tasaciones. Mientras tanto, el SII defiende la metodología, argumentando que se eliminaron “coeficientes arbitrarios” y que el proceso es más homogéneo.
Pero el debate está abierto. Y es de esperar que en esa discusión, la mirada de los actores del mercado, de los expertos técnicos y de los propios ciudadanos, tenga un peso real.
Desde Daniel Garcia Home seguiremos atentos a estos cambios, analizando con responsabilidad cada impacto sobre el valor y la vida de las propiedades. Porque no vendemos solo ladrillos: defendemos hogares.